Cualquier hombre atacado por un zombie acaba convertido en zombie. Ésta es la inquietante vía de propagación de la epidemia. El proceso es sencillo: la víctima sufre una mordedura de un zombie, desarrolla una enfermedad que le lleva a la muerte y posteriormente despierta siendo uno de ellos.

De cualquier forma, el segundo mandamiento tampoco resiste mucho una análisis detallado, que aquí planteo en dos preguntas:
- ¿Qué ocurre con las personas que mueren por otras causas durante la epidemia?
El exitoso remake de 'Dawn of the dead' (2004), de Zack Snyder, diferencia claramente entre los fallecimientos a causa de un ataque zombie y el resto (enfermedad, accidente, asesinato, etc). Los primeros se convierten en zombies y los segundos no. En general, este planteamiento se repite en casi todas las películas, pero curiosamente contradice la tesis original de Romero. Así, en la pionera 'Night of the living dead' o en la más reciente 'Diary of the dead' (2007), el director y maestro del género nos muestra que todos las personas, sea cual sea la causa de su fallecimiento, resucitan. De ahí la popular frase de "Cuando no haya sitio en el infierno, los muertos poblarán la tierra".
Sin duda los nuevos creadores, mucho más prácticos y realistas que Romero, han pensado que un mundo en el que resucitaran todos los muertos estaría más colapsado que una playa de Benidorm el 6 de agosto a las doce del mediodía, no estando claro en cualquier caso cuál de los dos escenarios es más tétrico.
Además, también nos enfrentaríamos a otro problema: ¿puede resucitar un esqueleto o un zombi necesita algo de chicha para moverse? Porque si no nos ponemos estrictos, hasta las cenizas de un crematorio podrían ser muertos vivientes, aunque en formato de sobre.
- ¿Se convierte también en zombie una persona devorada completamente?

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